Los habitantes del antiguo Perú nos han legado un vasto patrimonio artístico, compuesto por piezas de cerámica, textiles y otros materiales que se distinguen tanto por su excelencia artística como por la delicadeza y destreza de su confección. En su gran mayoría, estos objetos, que hoy admiramos por sus cualidades estéticas, fueron creadas por nuestros lejanos antepasados con la intención de que funcionaran como emblemas de poder, como símbolos mágico-religiosos, y como elementos propiciatorios de rituales precisos.

Las sociedades precolombinas daban gran importancia a un universo paralelo, donde habitaban los ancestros. Es por ello que la gran mayoría de las piezas expuestas aquí proceden de ajuares funerarios. Algunas fueron usadas por el difunto en vida, tales como los vestidos ceremoniales, y la parafernalia ritual; otras, como las máscaras, los tejidos y gran parte de las vasijas de cerámica fueron producidas por sus súbditos a manera de ofrenda funeraria. Estos objetos probablemente dotarían al difunto de poderes que le permitirían encontrar el camino a la otra vida y ocupar el lugar que le correspondería en ese otro mundo.

HORIZONTE TEMPRANO (900 - 200 A.C.)
En la vitrina dedicada al Horizonte Temprano (900 a 200 a.C.), también llamado el horizonte Chavín, podemos ver algunos ejemplares de la costa sur (Paracas) y de la costa norte (Cupisnique). Es importante notar cómo, desde tiempos remotos, se perciben las diferencias regionales que se mantendrán a través del tiempo. En la costa norte se define una tendencia narrativa en la cerámica pintada, de vocación marcadamente escultórica y sobriedad cromática. En la costa sur, las formas serán sencillas y se caracterizarán por la viva policromía de su cerámica.

INTERMEDIO TEMPRANO (200 - 700 D.C.)
La mayor parte de la colección del Museo está compuesta por cerámicas del Intermedio Temprano (200-700 d.C.). En esta época, las diferentes regiones definirán tradiciones artísticas muy sólidas (Moche, Recuay, Vicús y Nasca) por lo que algunos autores consideran este período como el de mayor creatividad del mundo precolombino tanto por la variedad de estilos como por la gran calidad técnica en la cerámica y otras artes (textilería, metalurgia, etcétera.)

Moche
La cerámica de la cultura Moche, heredera de la tradición Cupisnique, tiene el cuerpo globular y es coronada por el asa estribo característica de la Costa Norte. Los colores predominantes son el ocre rojo y el crema. En base a esta bicromía, el artista mochica representa complejas figuras mitológicas y otras de carácter fantástico. El trazo nítido utilizado por los alfareros permite leer claramente las escenas representadas. En términos de la evolución de la cerámica Moche, debemos señalar que en las fases tempranas predomina la cerámica escultórica mientras que hacia el final de este desarrollo la tendencia pictórica se hace más evidente.

Vicús
La Cultura Vicús, localizada en el extremo norte del país, comparte rasgos estilísticos con las culturas ecuatorianas y aquellas de la región nor-peruana. Esta cerámica de apariencia rudimentaria, es de carácter escultórico y naturalista. Son características de esta cultura las vasijas de doble cuerpo, uno de los cuales suele representar a personajes en diferentes actitudes y el otro, un gollete sencillo. Estos cuerpos están unidos por un asa puente en la parte superior y por un tubo en la parte inferior. Son también típicas las vasijas silbadoras de forma globular de doble pico, uno de ellos un gollete sencillo y el otro, la cabeza de un animal.

Nasca
La Cultura Nasca se desarrolla en la Costa Sur. Heredera de la tradición Paracas, afirma la tendencia local llevando la policromía a su nivel más elevado. Durante las fases iniciales de Nasca, las representaciones en la cerámica son de tendencia naturalista. Luego, en las fases medias, el estilo será marcado por la proliferación de elementos simbólicos tales como seres fantásticos y cabezas trofeo. Hacia el final de su desarrollo, los motivos se harán cada vez más abstractos y difíciles de identificar.

HORIZONTE MEDIO (700 - 1100 D.C.)
El Horizonte Medio está marcado por la cultura Huari, originaria de Ayacucho. Heredera de las tradiciones Tiahuanaco y Nasca, mantiene en su cerámica la tendencia geométrica de la primera y la viva policromía de la segunda. La influencia de esta cultura se hará sentir en gran parte del territorio peruano alterando, durante su hegemonía, las tradiciones locales. Con la desintegración de Huari, las diferentes regiones retomarán sus respectivos patrones artísticos integrando algunos elementos de esta importante cultura andina.

INTERMEDIO TARDíO (1100 - 1400 D.C.)
Durante el Intermedio Tardío se manifiestan nuevamente las tendencias regionales. Las culturas más representativas del período son las siguientes: en la costa norte, Chimú y Lambayeque; en la costa central, Chancay; en el sur, Ica-Chincha. Estos reinos y confederaciones fueron conquistados por los Incas hacia el siglo XV, marcando su fin. Muchas de las obras viales y de infraestructura que impresionaron a los españoles fueron realizadas en esta época.

Chimú
La cerámica Chimú es esencialmente escultórica y se caracteriza por el color negro finamente pulido de su acabado y por la utilización del asa en estribo típica de las culturas norteñas. La temática corresponde a la antigua cultura Mochica: representa la fauna, las costumbres y el mundo mitológico. La cultura Chimú tuvo como capital a Chan-Chan en la actual ciudad de Trujillo, considerada como el centro urbano de adobe más extenso de su época. Esta ciudad fue el centro del último gran reino que precedió a la conquista de los Incas.

Chancay
La Cultura Chancay floreció al norte de Lima. De apariencia rudimentaria, la cerámica de esta cultura es de constitución arenosa y la superficie está cubierta de engobe blanco realzado con decoración en negro. Esta bicromía y el aparente descuido de su decoración contrasta radicalmente con la viva policromía y el virtuosismo técnico en la confección de sus textiles. La producción cerámica de Chancay registra un amplio inventario de formas y, sin embargo, las piezas más comunes son vasijas de medianas proporciones que representan temas de carácter religioso. En ellas los personajes portan en sus manos una pequeña copa a manera de ofrenda o tienen los brazos extendidos en actitud de oración. También se representan de manera recurrente elementos de la fauna y la flora.

Ica-Chincha
El señorío sureño de Ica-Chincha es conocido por su fina cerámica polícroma de formas sencillas. Los diseños son de carácter geométrico ordenados en registros y combinando una gama muy sobria de colores.

HORIZONTE TARDíO (1400 - 1532 D.C.)
A inicios del siglo XV, el señorío Inca del Cuzco logra vencer a sus vecinos inmediatos y comienza la conquista militar de todo el territorio andino constituyéndose el gran imperio del Tahuantinsuyo (de las cuatro regiones). A este período se le conoce como el Horizonte Tardío (1400 - 1532 d.C.). La expansión territorial llevó a los Incas a descubrir las diferentes tradiciones locales y a recuperarlas para sus propios fines, tanto en los campos de la tecnología agrícola como en las técnicas artísticas. De este modo, se sumaron a sus conocimientos la arquitectura en piedra, la fina orfebrería y las técnicas metalúrgicas desarrolladas en la costa norte y el alto desarrollo de la textilería de la costa sur.
La cerámica Inca tiene un limitado repertorio de formas, decoradas con diseños naturalistas muy estilizados, en los que es difícil reconocer los motivos originales por una marcada tendencia a lo geométrico. La pieza más conocida de la producción alfarera inca es el "aríbalo", recipiente de gran tamaño, perfil severo y decoración sobria.

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